Belisario Porras – Non Omnis Moriar

NON OMNIS MORIAR
No he de morir del todo

Con un sentido de honor y gratitud a la familia Porras, doy cumplimiento al cargo que se me ha hecho, de decir algunas palabras en este acto que coincide con el nacimiento del Dr. Belisario Porras hace 150 años y con el develar de este bronce que nos recuerda la inauguración del nuevo sitio del Hospital Santo Tomás.

Lo primero que me viene a la memoria en esta esplendorosa mañana, mirando desde su Exposición a la Bahía de Panamá, la cual sirvió de escenario a muchos de sus pensamientos, es que este bronce no sólo conmemora a este monumento histórico, que algunos llamaron en un tiempo “el elefante blanco”, sino también a un monumento humano que marcó muy profundamente la historia de nuestra sociedad.

Ser totalmente objetivo al tratar de describir las acciones de cualquier ser humano, aún así en la cómoda perspectiva del presente, es difícil, pero es especialmente difícil tratar de interpretar y resumir en unos minutos la obra de un hombre como Belisario Porras, la cual se proyecta y se siente hasta el día de hoy en nuestra nación de una manera categórica.

Belisario Porras Barahona, caballero de grandes bigotes, levita gris y sombrero en mano, caudillo nacional que al caminar por las calles de nuestra república, hacía murmurar al pueblo, “ Ahí va el doctor, ahí va el doctor”, nació un 28 de noviembre de 1856 en Las Tablas.

Su vida y visión del mundo empezó en la región de Azuero, donde la gente vivía de lo que da la tierra; donde la gente andaba a caballo porque no había carreteras; donde la gente tenia que tomar una embarcación para llegar a la Capital y poder enterarse de lo que pasaba; donde poca gente sabía leer o escribir; donde la gente veía a los políticos solamente cuando se acercaban las elecciones para comprar votos y donde el campesino era trágicamente pobre.

Su ideología política se forjó en los momentos más dramáticos de nuestra historia republicana. Impulsado por sus raíces, abrazó el liberalismo revolucionario que en ese momento se encontraba en medio de una terrible guerra al privilegio y al oscurantismo. Su vida desde ese momento fue la de hombre público, la cual tuvo múltiples facetas, entre otras: abogado, militar, educador, geógrafo, político y servidor público. Porras sirvió a Panamá durantes tres períodos presidenciales, influyendo fuertemente en la vida cívica de Panamá, entre 1910 y 1930. Porras fue el primer presidente popular de Panamá y la magia de su personalidad le permitió estremecer la conciencia política del pueblo panameño y moldearlo, como dijo uno de sus observadores, como dócil arcilla.

Como servidor público, trabajó durante el difícil período de la formación de las instituciones básicas de nuestro país. Como presidente, dirigió un país pobre, con un alto índice de analfabetismo, con muy pocas carreteras, puentes, hospitales, escuelas, sin registro de personas y propiedad, con mínimos servicios de correos o telégrafos, con un desorganizado sistema de justicia y con pocos servicios administrativos. Contra todas estas deficiencias de la República, Porras desarrolló planes y alcanzó metas importantes para el desarrollo del país, especialmente en educación y salud. De esta última, el doctor el Doctor dijo aquí un 24 de septiembre de 1924 durante la inauguración de este nuevo sitio del Hospital Santo Tomás: “No hay nada, absolutamente nada más importante para nuestro país, como la buena salud de sus hombres y mujeres”

Porras pensó en “la necesidad imperiosa de construir este Hospital Santo Tomás modelo”, debido a la inmensa deuda de gratitud que sentía con su pueblo y sobre todo, con la parte más humilde de sus conciudadanos. La idea de edificar un nuevo Hospital Santo Tomás, no surgió de las recomendaciones de sus consejeros capitalinos. La idea surgió de la respuesta de su amigo Toto, campesino humilde del caserío de Cocobolas en Las Tablas, al ofrecimiento del Doctor Porras que viniera a la capital a tratarse las terribles fracturas que había sufrido en sus dos piernas. La respuesta de Toto fue la siguiente: “ Imposible mi Dotol, yo no iré a su Hospital, que es a mi vel, la puerta de entrada al cementerio de la ciudad. Déjeme moril aquí.”

Porras tuvo la capacidad de valorar el mensaje, darse cuenta que Toto tenia razón y tener la visión de que todos lo Totos de Panamá merecían tener un lugar donde se restaurara la salud y no se repartiera la muerte. Y con esta visión llegó a ofrecerles no sólo a sus ciudadanos salud con un nuevo hospital, sino también a brindarles los últimos conocimientos de la medicina, ofrecidos por la investigación, al proponer la fundación del Instituto Gorgas y dotarlo del edificio que se encuentra a una cuadra de este lugar.

De ese juego de luces y espejos que es la vida de este hombre público, donde vemos reflejados errores y aciertos, debilidades y fortalezas, virtudes y pecados, surge el balance de la historia, la cual lo coloca como uno de los más grandes líderes que ha dado nuestra tierra, uno de nuestros muy pocos estadistas, uno que gobernó para los más no para los menos y uno que al terminar su mandato, sin haber amasado riquezas, regresó a caminar las calles y confundirse con la masa común de los ciudadanos.

Termino mis palabras tomándome la libertad de asegurarles que si el Dr. Porras hubiese estado aquí hoy, nos habría pedido que reflexionáramos y nos propusiéramos alcanzar algún día las recomendaciones que le dio su amigo Guillermo Andreve, las cuales él no pudo perfeccionar. Abro cita:

“Cerremos asimismo el período que podríamos llamar de la república paternal, en el que han valido mas las relaciones de familia, entronques y amistades y preocupaciones sociales, que méritos y derechos justamente adquiridos. Que en vuestra administración sean llamados a colaborar los que puedan realzarla, los que abrillanten con sus cualidades los puestos públicos y no solamente aquellos sin otras credenciales que su mediocridad.” Cierro cita.

El espíritu de Belisario Porras es una herencia que pertenece a todos los panameños. Usemos esa herencia valiosa como herramienta de nuestras acciones, como lo hizo él, fijándonos la meta de construir una sociedad antes que nada justa, democrática y sensible al infortunio de nuestros conciudadanos.

Muchas gracias a todos.

1 Comment

Filed under Historia de la Medicina

One response to “Belisario Porras – Non Omnis Moriar

  1. Lo comento de todo corazón: escribes formidable

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