Medicina y el Canal de Panama


MEDICINA Y EL CANAL DE PANAMÁ

Jorge A. Motta, MD.

El esfuerzo de los Estados Unidos de Norte América por preservar la salud de los trabajadores del canal también influyó profundamente en la evolución de la medicina de nuestra nación. El permiso de entrada a los Norteamericanos al sistema de salud de nuestra nación se concedió en el acápite VII del Tratado Hay-Buneau Varilla, al ceder Panamá a los Estados Unidos de Norte América el control sanitario no solo en una franja de 5 millas a ambos lados del canal sino también el control sanitario de las ciudades de Panamá y Colón.

SALUD EN LA CIUDAD DE PANAMA Y EN EL ÁREA DEL CANAL A FINES DEL SIGLO XIX

Al evaluar la historia los logros alcanzados en el campo de salud por los Estados Unidos de Norte América en los primeros 100 años de vida de nuestra nación podemos dividirlo en tres áreas: el saneamiento del área del canal y las ciudades de Panamá y Colón, la actividad hospitalaria y el trabajo de investigación científica.
Antes de comenzar este repaso de grandes luchas y magníficos triunfos es necesario primero recordar cual era el estado de la salud en la ciudad de Panamá desde el comienzo de la construcción del canal Francés hasta el momento de nuestra independencia de Colombia y hacer un corto resumen del nivel de conocimientos sobre enfermedades infecciosas en la última mitad del siglo XIX.

La insalubridad en el Istmo de Panamá en la última mitad del siglo XIX era bien conocida y fue descrita de manera no halagadora por múltiples observadores de la época. Un clima tropical caracterizado por extrema humedad, lluvia, calor y alta densidad de insectos, añadido a la falta total de acueductos, desagües y cloacas, producían un medio ambiente inmundo y perfecto para el desarrollo enfermedades. (1)

Las ciudades de Panamá y Colón estaban llenas de riesgos para la vida de sus habitantes y de los viajeros que cruzaban el Istmo. El agua para consumo humano se obtenía de la lluvia, de riachuelos y se guardaba en tinajas o en barriles destapados. Era costumbre botar los desperdicios orgánicos en los pantanos aledaños a los pueblos, en las playas o en la parte posterior de las casas. Todo esto favorecía la multiplicación de los mosquitos transmisores del paludismo y de la fiebre amarilla y el riesgo de sufrir de infecciones entéricas como el cólera y la fiebre tifoidea.

Las consecuencias de este estado de insalubridad se reflejan en el libro del Dr. Wilfred Nelson, canadiense que practicó medicina al fin del siglo XIX en la ciudad de Panamá. (2) Dr. Nelson relata lo que un médico panameño le advirtió al llegar el a Panamá sobre la fiebre amarilla: “Durante la estación de lluvia, que dura desde el 15 de abril al 15 de diciembre, la gente muere de fiebre amarilla en cuatro o cinco días”. En realidad, la fiebre amarilla mataba de una manera despiadada en una o dos semanas y los afortunados que sobrevivian la infeccion del Aedes, se convertian en inmunes para siempre. Esta resistencia la desarrollaban desde muy jóvenes algunos nativos de estas tierras.

El impacto del muy temido “Yellow Jack” en los habitantes de la ciudad de Panama lo documentó con grán precision el Dr. William Gorgas en un reporte sobre mortalidad en la ciudad y en los trabajadores del Canal Frances entre 1881 y 1904. (3)

Si comparamos el numero de muertos por fiebre amarilla en 1901 en la Habana y la Ciudad de Panama, nos damos cuenta de lo serio que era este problema en nuestro país. En la ciudad de Panama, con apenas 25,000 habitantes, se registraron ese año 87 muertes por fiebre amarilla mientras que en la Havana con casi 250,000 habitantes se registraron 103. (3,4)

Pero la fiebre amarilla no fue la unica enfermedad que doblego a los Franceses Las enfermedades que doblegaron a los Franceses y mató a muchos panameñosl. Aunque la fiebre amarilla era la mas temida, la malaria produjo mas incapacidad crónica y muerte. Las infecciones entericas, la tuberculosis y la viruela tambien contribuyero a las altas tasas de mortalidad. Entre 1885 y 1886, estas enfermedades mataron a casi uno de cada 15 habitantes de la ciudad de Panama. Este período correspondió con el maximo numero de trabajadores empleados en el Canal Frances y de la máxima mortalidad en entre estos trabajadores. (Fig1) Estas estadisticas aunque aterradoras, pudieran ser conservadoras ya que muchas muertes ocurrieron fuera de hospitales y algunas de estas nunca se registraron.

La estrecha relación entre las enfermedades que afectaban a los trabajadores del Canal Frances y las enfermedades de los residentes de la Ciudad de Panama se mantuvo al fracasar el proyecto Frances y reducirse el numero de trabajadores extranjeros. Al ocurrir esta reducción del numero de trabajadores también se redujo numero de muertes en la ciudad de Panama en mas de un 50%. Esta reduccion en la mortalidad se mantuvo hasta el año 1902 cuando aumentó abruptamente a casi los niveles de 1985-1986. Este aumento de mortalidad, al comienzo del siglo XX, coincidió con la Guerra de los 1000 dias y probablemente está asociado a los severos problemas sociales y económicos que producen las guerras. (Fig 2)

¿QUE AVANCES MEDICOS TRAJERON LOS NORTEAMERICANOS A PANAMA?

Podríamos comparar los cambios de conocimientos de las ciencias médicas en la segunda mitad del siglo XIX con los avances de conocimientos médicos que hemos visto en la pasada década debido los descubrimientos y aplicaciones de la biología molecular. En la segunda mitad del siglo XIX nacieron la bacteriología y la entomología médica. Los conocimientos derivados de estas permitió el desarrollo de la epidemiología de enfermedades infecciosas y su aplicación en el manejo de problemas de salud pública. Estas herramientas científicas, no utilizadas por los Franceses en Panama, fueron la clave del triunfo de los Norteamericanos

Los descubrimientos de Pasteur y Koch que microorganismos y no miasma producían enfermedades, dio a luz a la bacteriología. Los hallazgos de Mason, Kilbourne, Smith y Ross, que insectos podían transmitir enfermedades, hicieron lo mismo para la entomología médica. La hipotesis de Finlay que el Aedes Aegypti transmitía la fiebre amarilla y su confirmación experimental por la Comisión de la Fiebre Amarilla es considerada uno de los grandes triunfos epidemiológicos de todos los tiempos.

Al comienzos del siglo XX, estos conocimientos le dieron el friunfo al Dr. William Gorgas en Panama. Solo veinticinco años antes, su contraparte Frances, el Dr. Compagno probablemente no los los menciono en su extenso plan de salud para el Canal Francés ().

SANIDAD DEL ÁREA DEL CANAL Y DE LAS CIUDADES DE PANAMÁ Y COLÓN.

La de condiciones ambientales favorables para la salud fue, sin duda alguna, la base sobre donde se construyó el programa de la medicina norteamericana en Panamá. Los médicos militares encargados de la salud de los trabajadores del canal sabían que sin buenas condiciones ambientales nunca se podría reducir la terrible mortalidad generada por las enfermedades infeciosas.

Los médicos militares sabían mejor que nadie sabían lo que las epidemias podian hacer. Durante las campañas militares del siglo XIX, como la guerra de Crimea y la recién terminada guerra Hispano-Norteamericana, las muertes por enfermedades infecciosas excedíeron el número de muertes por combate.

Con el traspaso de los bienes de franceses a manos norteamericanas el 4 de mayo de 1904 y la promulgación del decreto no. 25 del 7 de julio de 1904, firmado por el Dr. Amador Guerrero, Panamá autorizaró a las autoridades sanitarias norteamericanas a “tomar las medidas convenientes para el saneamiento de la ciudad de Panamá, Colón y el área del canal”. Panamá concedío a Estados Unidos poderes quasi-dictatoriales sobre el control sanitario del área canalera, llegando al extremo de convertir a los alcaldes de Panamá y Colón en agentes de los Estados Unidos, dedicados a hacer cumplir las órdenes del Jefe del Departamento de Sanidad del Canal.

El plan y el equipo humano que había triunfado en Cuba se transladó a Panamá. A bordo del Allianca llegaron a Colón el 28 de junio de 1904 el Dr. William Crawford Gorgas, el Dr. Henry Rose Carter quien se convertiría en uno de los más renombrados expertos en el problema de la fiebre amarilla, el Dr. John Ross colega de Gorgas en la Habana, Joseph Le Prince experto en sanidad y futuro encargado de la sanidad en Panamá, el Major Louis Lagarde y la Enfermera Jefe Marie Euginie Hibbard.

El primer problema que el Dr. Gorgas atacó, no solo por su importancia médica sino por el terror que infundía entre los empleados, fue la fiebre amarilla. Basándose en el plan seguido en la Habana el ataque se concentró en destruir al mosquito transmisor el Aedes Aegypti. Para esto, se instituyeron distritos sanitarios, se procedió a eliminar reservorios de agua que pudieran sostener la reproducción de mosquitos, a construir drenajes de pantanos y a fumigar una y otra vez, todas las casas del área del Canal y de las ciudades de Panamá y Colón.

En un año se utilizó en Panamá 120 toneladas de insecticida de piretro, lo que correspondía a todo el polvo de insecticida que se podía obtener en el mercado de Estados Unidos de Norteamérica. Tambien Se llegó a utilizar en un año casi 600,000 galones de aceite para matar las larvas de Aedes.

El Dr. Alonso Preciado, primer Superintendente panameño del Hospital Santo Tomás, describió las directrices de la sanidad norteamericana: “se declaró obligatoria la vacunación y se aisló a los leprosos en la colonia especial de Palo Seco. Se reglamentaron los servicios de recolección de basuras, el servicio de mataderos y el de mercados públicos. Se decretó la inspección de lecherías, panaderías, barberías, caballerizas y se hizo examinar diariamente las carnes de consumo, la de otros artículos alimenticios, las de las bebidas alcohólicas y se indicó como se deben inhumarse y exhumarse los cadáveres”. De igual manera, el Dr. Henry Rose Carter opinó que las leyes de sanidad colombianas vigentes en el Istmo eran muy buenas leyes pero inoperantes ya que no se cumplian.

El Ingeniero Jefe John F. Wallace hizo realidad el proyecto de acueducto soñado por los ingenieros panameños Pedro J. Sosa y Ricardo Arango y como parte de estas obras se incluyeron la construcción de los desagües sanitarios y pluviales y la pavimentación de las ciudades de Panama y Colón. Los panameños amortizaron en casi su totalidad el costo de estas obras con el pago de la cuota para el uso del agua lo que duro hasta 1947 cuando la última parte de la deuda fué condonada.

Podemos resumir el impacto de los cambios en las condiciones sanitarias examinando las rápidas reducciones en la mortalidad total. Las reducciones en mortalidad en las ciudades de Panama y Colón. La mortalidad en la ciudad de Panamá disminuyó de 65/1000 en 1905 a menos de 18/1000 en la década de 1923-1930. Igualmente la mortalidad en la ciudad de Colón disminuyó de 51/1000 en 1906 a menos de 15/1000 en la década de 1923-1930. En el área de la zona del Canal la mortalidad disminuyó de 49/1000 a 9/1000. Esta ultima cifra era igual o menor que la tasas de mortalidad de la mayorías de la ciudades norteamericanas de esos tiempos.

Las dos enfermedades más temidas y causantes de una gran mortalidad cedieron a las medidas sanitarias. La fiebre amarilla de origen urbano desapareció rápidamente y el último caso de este tormento ocurrió en la ciudad de Colón en mayo de 1906, como vemos en esta carta del Dr. Gorgas enviada al Cirujano General.

Los resultados de las campañas contra otras enfermedades se vieron pero no tan rápidamente como la conquista de la fiebre amarilla. De una increíble tasa de admisión de 821/1000 empleados por año en 1906 esta se redujo a 13/1000 por año en los años de 1926 a 1928.

En los primeros 9 años la mortalidad de los pacientes con malaria se redujo de 2/1000 por año. La mortalidad en los primeros 9 años de los franceses habia alcanzado un promedio 15/1000 por año. Entre los años de 1921 a 1930 ocurrieron solo 3 muertes por malaria en una fuerza laboral promedio de 13,000 personas.

Las enfermedades entéricas que eran tan prevalentes disminuyeron drásticamente con la introducción de agua potable y el manejo de aguas negras. En los 9 años de la presencia francesa la mortalidad por disenterías fue en promedio de 4.5/1000 por año mientras que en los primeros 9 años de los Norteamericanos la tasa disminuyo a un promedio 0.6/1000 por año. 0.67/1000. De manera similar, la mortalidad por tifoidea en los primeros 9 años de los franceses fue de un promedio de 2/1000 por año y esta disminuyó en los primeros 9 años de los norteamericanos a un promedio de 0.6/1000 por año. En 1916, la mortalidad por disenteria era 0.06/1000 y la de tifoidea 0.09/1000.

La pulmonía fue especialmente feroz en los primeros años de la obra entre los empleados de origen Africano. Debido al hacinamiento a que eran sometidos en sus viviendas, la mortalidad por pulmonía alcanzó una tasa entre los negros de 16/1000 por año en 1906 y descendió a 2.6/1000 por año para 1908, simplemente al ordenar Gorgas que salieran de las barracas donde estaban apiñados y cada uno se construyera su casa, aún que fuera una choza.

También, la prevención de epidemias que se esperaban y no llegaron a ocurrir como la peste bubónica se debe de considerar otro gran triunfo. Solo dos casos de esta ya temida plaga se documentaron en Panamá mientras epidemias ocurrían en Guayaquil, Esmeralda, El Cayao y La Guaira. Para vigilar la presencia de esta enfermedad, se capturaban miles de ratas cada año y se hacían entre 6000 a 12,000 autopsias en estos animales hasta 1929.
La campaña de prevención de enfermedades venéreas también fue vigorosa, ejemplo de esto lo podemos ver en los anuncios dirigidos a marinos en tránsito.

En 1930, la epidemiología de las enfermedades en la zona del Canal, en Panamá y Colón había cambiado. Ahora las enfermedades más frecuentes eran tuberculosis, pulmonía, diarrea, sífilis, cáncer, nefritis, apoplejía y enfermedades del corazón.

LOS HOSPITALES

Los norteamericanos encontraron en el Istmo hospitales construidos por la como parte de los trabajos del canal francés que en su tiempo fueron descritas en el Star & Herald como excelentes. El Dr. Gorgas elogió al L´Hospital Central como “ una institución mucho mejor que cualquier hospital que yo conozco en América, administrado por una firma o institución de ese período.”

El hospital en Ancón tenía originalmente una capacidad de 500 camas y se reporta que costó $3,500,000 a los franceses construirlo. Al quebrar la Compañía Universal del canal francés el Hospital de Ancón decayó pero se mantuvo gracias a la administración de la Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl. Al tomar posesión los norteamericanos, estos emprendieron una serie de cambios esenciales en las estructuras y prácticas previas.

Se ordenó poner mallas contra mosquitos, eliminar las vasijas con agua en los postes de las camas y recortar los jardines y montes aledaños a las estructuras. El 24 de julio de 1904, el Hospital en Ancón recibió su primer paciente, un trabajador jamaicano Charles Williams. Para el 30 de octubre habían admitido 477 casos y el número de camas siguió creciendo con el tiempo hasta llegar a tener 1200 pacientes durante la Segunda Guerra Mundial.

En 1915 las viejas estructuras francesas cedieron paso al nuevo Hospital de Ancón y a las secciones A y B. El 24 de marzo de 1928, por mandato del Congreso de los Estados Unidos de Norteamérica, se le dio el nombre de Gorgas en memoria al líder que hizo posible los cambios en la salud en el área del canal y probablemente su construcción.

El Hospital Gorgas incrementó sus edificios y continuó funcionando hasta el 31 de octubre de 1997.

En el lado Atlántico los norteamericanos rehabilitaron el Hospital de Colón y empezaron a recibir pacientes en septiembre de 1904. Este hospital con una capacidad de 140 camas, prestó servicios hasta la década del 50, cuando los cuidados hospitalarios en área de Colón se trasladaron al Hospital Naval de Coco Solo.

Los otros dos hospitales de interés histórico regentados por los norteamericanos fueron el Hospital para Leprosos de Palo Seco y el Hospital para enfermos mentales de Corozal. Al llegar Gorgas a Panamá, no existían facilidades para el tratamiento de esto pacientes. Muchos enfermos mentales eran recluidos en las cárceles y los leprosos tenían que huir a comunidades alejadas.

Todos los pacientes con enfermedades mentales, extranjeros y panameños, se les atendió primero en el Hospital de Ancón y en 1915 se les trasladó a un nuevo hospital psiquiátrico de Corozal con capacidad de 600 pacientes de los cuales 2/3 eran panameños. Panamá acordó pagar a las autoridades norteamericanas $ 0.75 al día por cada paciente panameño recluido. Este arreglo se mantuvo hasta el año de 1932 cuando los pacientes panameños fueron trasladados al nuevo Hospital de Matías Hernández.

El Dr. Gorgas escogió el promontorio en la entrada del Canal donde se fundó en 1907 el hospital para leprosos de Palo Seco. Bajo la dirección del Dr. Ezra Hurwitz se mantuvo por muchos años un promedio de 100 pacientes, la mayoría panameños los cuales tambien pagaban $ 0.75 al día. El último médico encargado de esta institución fue el Dr. Guillermo Cedeño. El Hospital de Palo Seco cerró sus puertas en 1990.

Pero el gran aporte de la medicina norteamericana no fue con los edificios ni los aparatos que trajo a nuestro país sino su material humano. Brillantes médicos y enfermeras decidieron venir a trabajar a Panamá, no solo a combatir enfermedades infecciosas sino también a trabajar en otras áreas de medicina.

Mencionaremos unos pocos de la larga lista de estos distinguidos profesionales: El Dr. William Crawford Gorgas, futuro presidente de la Asociación Médica Americana, Cirujano en Jefe de las Fuerzas Armadas Norteamericanas en Europa durante la I Guerra Mundial y Profesor de Medicina de Oxford, la enfermera Marie Euguinie Hibbard, Miss Markham, Miss McGowan todo el equipo de enfermeras, el Doctor Henry Rose Carter uno de los principales protagonistas en la conquista de la fiebre amarilla en este continente, el Dr. A.B Herrick y el Dr. Raymond Runyan, famosos cirujanos que años más tarde serían unos de los fundadores del Hospital Panamá. El Dr. Samuel T. Darling Jefe de Laboratorios y descubridor de la histoplasmosis,

el Dr. D.H Dunn experto en la enfermedad de Chagas, los doctores Theodore Lyster y Dennis W. Reeder renombrados especialistas en otorrinolaringología, Dr. James Simmons considerado uno de los grandes expertos en malaria y eventual decano de la Escuela de Salud Publica de Harvard, el Dr. Elbert de Coursey futuro Jefe del Instituto de Patología de las Fuerzas Armadas Norteamericanas y los doctores Lawrence Getz bacteriologo y patologo, el Dr. C.D.Briscoe internista estudioso de a las enfermedades del corazon y riñones, el Dr. Willam James medico general.

Estos profesionales generaron un clima intelectual y una disciplina en la práctica médica que elevo a un alto nivel de la calidad de medicina en el Istmo. En los artículos publicados en la revista de la “ Medical Association of the Isthmian Canal Zone” y en otras revistas científicas, vemos los niveles excelencia a que llegaron estos individuos y el estimulo que dieron a los médicos panameños.

El Dr. Herrick, Jefe de cirugia del Hospital de Ancón y fundador del Hospital Panamá, reporta en 1913 el número de procedimientos quirúrgicos llevados a cabo en Ancón en los años 1911 a 1913. El mayor número de casos quirúrgicos eran ortopédicos y segundo grupo en frecuencia eran casos relacionados a enfermedades venéreas. Si estimamos que el número promedio de empleados en esos años era de 50,000, vemos que el 10% de la fuerza laboral se incapacitaba cada año por un problema ortopédico.

El Dr. Herrick reporta en 1908 una de las primeras experiencias en la literatura médica con lo que ahora conocemos como despues de la cirugia abdominal como íleo paralítico. El Dr. Herrick describio la alta mortalidad producida por esta complicacion quirurgica y su facil manejo con un “tubo que succione los contenidos del estomago”. Su compañero de trabajo, el Dr. Raymond Runyon reporta 200 apendectomías hechas por él en 6 meses con una mortalidad de 0.5 %.

El Dr. C.C Brin reporta sobre 113 casos hechos por el en un año con la novedosa técnica quirúrgica llamada histerectomía vaginal.

Vemos también el reporte del Dr. W.L Middleton en 1912 sobre el parto de una mujer negra de cuatrillizos que pesaron 2 libras al nacer y de los cuales sobrevivió uno.

Nos llama mucho la atencion el reporte de una toracotomia para salvar la vida de un paciente con una puñalada al corazon.

El Dr. Herbert C. Clark reporta el resultado de 4806 autopsias llevadas a cabo entre 1904 a 1916. En estas cifras vemos la importancia de la tuberculosis y el trauma como causas de muerte. Solo 269 casos de muerte por cáncer ocurren en ese periodo y es interesante que el cáncer más común era el cáncer de estomago. El cáncer de colon y el de próstata ocupaban el 5to y 6to lugar, probablemente por la corta expectativa de vida en esos años.

Los panameños aportaron también a estas contribuciones científicas con excelentes publicaciones. Podemos ver un pequeño ejemplo de estas publicaciones en el reporte de 6229 casos de anestesia raquídea por el Dr. Augusto S. Boyd, el reporte del tratamiento del hipertiroidismo con tiroidectomía por el Dr. Joaquín J. Vallarino y los reportes quirúrgicos del Dr. Carlos Brin.

El ímpetu de esta fuerza continuó por muchos años llevado adelante por nuevos médicos y especialmente por los médicos que desde 1905 se entrenados en el Hospital de Ancón.

Ejemplos de logros alcanzados por panameños tenemos que mencionar la lucha contra la tuberculosis y otras enfermedades pulmonares del Dr. Amadeo Vicente Mastellari y los dos excelentes médicos que continuaron su labor, el Dr. Rodolfo Young y el Dr. José Filos Díaz. Las innovaciones en cardiología del Dr. Eduardo De Alba al utilizar por primera vez en Panamá un defibrilador y fundar la primera unidad coronaria, el difícil trabajo del Dr. Cedeño como Director de Palo Seco, las contribuciones del en gastroenterología del Dr. Juan Luis Correa y en oftalmología del Dr. Benjamin Boyd, la influencia en cirugía del Dr. Rogelio Arosemena, el trabajo preciso en patología de los Doctores Ferucchio Bértoli y Gil Sánchez. Me duele no poder continuar, pero es imposible mencionar a todos los que aprendieron, trabajaron y contribuyeron a ese gran sistema de salud, que ahora es solo historia.

INVESTIGACIÓN

Panamá desde el principio del siglo XX fue un centro importante de investigación de medicina tropical. Gracias a la idea del Dr. Belisario Porras de honrar la memoria de Gorgas con un centro de investigación, en 1921 propuso la creación de un instituto de investigación científico, el Laboratorio Conmemorativo Gorgas. Los Doctores Herbert C. Clark, como ya he mencionado patólogo del Hospital Gorgas y Director de Medicina Preventiva de la United Fruit Company fue su primer jefe. No cabe duda que Herbert C. Clark, Carl M. Johnson y Martin Young, atraídos por los triunfos alcanzados contra las enfermedades infecciosas en el área del canal, decidieron venir a Panamá y dedicar sus vidas liderizando investigaciones que fueron reconocidas a nivel mundial en malaria, fiebre amarilla, leishmaniasis, Chagas, arbovirología y en muchas otros campos de la medicina tropical.

CONCLUSION

Nadie cuestiona que uno de los más grandes avances de la medicina del siglo XX se dio en la Zona del Canal de Panamá al combinarse efectivamente los descubrimientos en ciencias básicas y epidemiología a la salud pública. Lo que se logró en Panama demostró al resto del mundo que se podia reducir la morbilidad y mortalidad humana dramaticamente con simples medidas de sanidad, algo que muy pocos tratamiento médicos modernas han podido igualar.

La historia de estos triunfos y la contribución de extranjeros y panameños que drenaron pantanos, dispersaron insecticidas, cuidaron enfermos e investigaron enfermedades, nos deben de llenar de orgullo y estimularnos a retornar al camino de excelencia en salud pública que estos individuos nos señalaron.

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Belisario Porras – Non Omnis Moriar

NON OMNIS MORIAR
No he de morir del todo

Con un sentido de honor y gratitud a la familia Porras, doy cumplimiento al cargo que se me ha hecho, de decir algunas palabras en este acto que coincide con el nacimiento del Dr. Belisario Porras hace 150 años y con el develar de este bronce que nos recuerda la inauguración del nuevo sitio del Hospital Santo Tomás.

Lo primero que me viene a la memoria en esta esplendorosa mañana, mirando desde su Exposición a la Bahía de Panamá, la cual sirvió de escenario a muchos de sus pensamientos, es que este bronce no sólo conmemora a este monumento histórico, que algunos llamaron en un tiempo “el elefante blanco”, sino también a un monumento humano que marcó muy profundamente la historia de nuestra sociedad.

Ser totalmente objetivo al tratar de describir las acciones de cualquier ser humano, aún así en la cómoda perspectiva del presente, es difícil, pero es especialmente difícil tratar de interpretar y resumir en unos minutos la obra de un hombre como Belisario Porras, la cual se proyecta y se siente hasta el día de hoy en nuestra nación de una manera categórica.

Belisario Porras Barahona, caballero de grandes bigotes, levita gris y sombrero en mano, caudillo nacional que al caminar por las calles de nuestra república, hacía murmurar al pueblo, “ Ahí va el doctor, ahí va el doctor”, nació un 28 de noviembre de 1856 en Las Tablas.

Su vida y visión del mundo empezó en la región de Azuero, donde la gente vivía de lo que da la tierra; donde la gente andaba a caballo porque no había carreteras; donde la gente tenia que tomar una embarcación para llegar a la Capital y poder enterarse de lo que pasaba; donde poca gente sabía leer o escribir; donde la gente veía a los políticos solamente cuando se acercaban las elecciones para comprar votos y donde el campesino era trágicamente pobre.

Su ideología política se forjó en los momentos más dramáticos de nuestra historia republicana. Impulsado por sus raíces, abrazó el liberalismo revolucionario que en ese momento se encontraba en medio de una terrible guerra al privilegio y al oscurantismo. Su vida desde ese momento fue la de hombre público, la cual tuvo múltiples facetas, entre otras: abogado, militar, educador, geógrafo, político y servidor público. Porras sirvió a Panamá durantes tres períodos presidenciales, influyendo fuertemente en la vida cívica de Panamá, entre 1910 y 1930. Porras fue el primer presidente popular de Panamá y la magia de su personalidad le permitió estremecer la conciencia política del pueblo panameño y moldearlo, como dijo uno de sus observadores, como dócil arcilla.

Como servidor público, trabajó durante el difícil período de la formación de las instituciones básicas de nuestro país. Como presidente, dirigió un país pobre, con un alto índice de analfabetismo, con muy pocas carreteras, puentes, hospitales, escuelas, sin registro de personas y propiedad, con mínimos servicios de correos o telégrafos, con un desorganizado sistema de justicia y con pocos servicios administrativos. Contra todas estas deficiencias de la República, Porras desarrolló planes y alcanzó metas importantes para el desarrollo del país, especialmente en educación y salud. De esta última, el doctor el Doctor dijo aquí un 24 de septiembre de 1924 durante la inauguración de este nuevo sitio del Hospital Santo Tomás: “No hay nada, absolutamente nada más importante para nuestro país, como la buena salud de sus hombres y mujeres”

Porras pensó en “la necesidad imperiosa de construir este Hospital Santo Tomás modelo”, debido a la inmensa deuda de gratitud que sentía con su pueblo y sobre todo, con la parte más humilde de sus conciudadanos. La idea de edificar un nuevo Hospital Santo Tomás, no surgió de las recomendaciones de sus consejeros capitalinos. La idea surgió de la respuesta de su amigo Toto, campesino humilde del caserío de Cocobolas en Las Tablas, al ofrecimiento del Doctor Porras que viniera a la capital a tratarse las terribles fracturas que había sufrido en sus dos piernas. La respuesta de Toto fue la siguiente: “ Imposible mi Dotol, yo no iré a su Hospital, que es a mi vel, la puerta de entrada al cementerio de la ciudad. Déjeme moril aquí.”

Porras tuvo la capacidad de valorar el mensaje, darse cuenta que Toto tenia razón y tener la visión de que todos lo Totos de Panamá merecían tener un lugar donde se restaurara la salud y no se repartiera la muerte. Y con esta visión llegó a ofrecerles no sólo a sus ciudadanos salud con un nuevo hospital, sino también a brindarles los últimos conocimientos de la medicina, ofrecidos por la investigación, al proponer la fundación del Instituto Gorgas y dotarlo del edificio que se encuentra a una cuadra de este lugar.

De ese juego de luces y espejos que es la vida de este hombre público, donde vemos reflejados errores y aciertos, debilidades y fortalezas, virtudes y pecados, surge el balance de la historia, la cual lo coloca como uno de los más grandes líderes que ha dado nuestra tierra, uno de nuestros muy pocos estadistas, uno que gobernó para los más no para los menos y uno que al terminar su mandato, sin haber amasado riquezas, regresó a caminar las calles y confundirse con la masa común de los ciudadanos.

Termino mis palabras tomándome la libertad de asegurarles que si el Dr. Porras hubiese estado aquí hoy, nos habría pedido que reflexionáramos y nos propusiéramos alcanzar algún día las recomendaciones que le dio su amigo Guillermo Andreve, las cuales él no pudo perfeccionar. Abro cita:

“Cerremos asimismo el período que podríamos llamar de la república paternal, en el que han valido mas las relaciones de familia, entronques y amistades y preocupaciones sociales, que méritos y derechos justamente adquiridos. Que en vuestra administración sean llamados a colaborar los que puedan realzarla, los que abrillanten con sus cualidades los puestos públicos y no solamente aquellos sin otras credenciales que su mediocridad.” Cierro cita.

El espíritu de Belisario Porras es una herencia que pertenece a todos los panameños. Usemos esa herencia valiosa como herramienta de nuestras acciones, como lo hizo él, fijándonos la meta de construir una sociedad antes que nada justa, democrática y sensible al infortunio de nuestros conciudadanos.

Muchas gracias a todos.

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El Gorgas, nuestro Instituto Nacional de Salud Pública

87 ANIVERSARIO DEL GORGAS

Nuestro ‘Instituto Nacional de Salud Pública’

Entre las instituciones que sirven al país, el Instituto Conmemorativo Gorgas siempre ha ocupado un lugar especial entre los panameños. Desde sus orígenes, ha sido el lugar donde hemos acudido a consultar y resolver nuestras grandes crisis de salud pública.

El Gorgas nació, en agosto de 1928, impulsado por el deseo del Dr. Belisario Porras de reconocer e inmortalizar las inmensas contribuciones hechas al campo de la salud pública por el Dr. William C. Gorgas y su equipo. Aunque en las primeras dos décadas después de su apertura, los panameños no participamos como investigadores, el país sí pudo beneficiarse  de los conocimientos que emanaron de sus múltiples investigaciones,  que  nos permitieron entender mejor las enfermedades que nos habían afectado por cientos de años, como la malaria, la fiebre amarilla, las diarreas infecciosas y otras propias  de los trópicos.

En 1974, el entomólogo panameño Pedro Galindo asumió  la dirección del Gorgas y, con esto, el valor de la contribución de los investigadores panameños fue reconocida como un hecho.  Al pasar el Gorgas a manos panameñas, la institución continuó su misión en medio de una inmensa escasez de recursos, pero la dedicación y el compromiso con la salud pública de su gente no lo dejó morir y, poco a poco, lo levantó y le devolvió su capacidad como referente nacional.

Si miramos los grandes problemas de salud pública que hemos enfrentado, como el brote de cólera, el hanta, el aumento de casos de malaria en el 2004, el envenenamiento masivo por dietilene glycol, la epidemia de influenza porcina y la defensa contra la potencial entrada al país del virus del ébola, para mencionar algunos, el Gorgas ha jugado un papel fundamental y en los momentos de angustia ha sido un pilar de credibilidad para los panameños.

Pero la mayoría de sus funciones, rara vez, son noticia de primera página y son, probablemente, desconocidas por muchos.  El trabajo a diario con enfermedades desatendidas asociadas a la pobreza, como la leishmaniasis y el chagas,  su responsabilidad como laboratorio de referencia de VIH, de dengue, de hanta y de enfermedades virales de todo tipo, su histórica fortaleza en entomología y el soporte invaluable que ha dado al Ministerio de Salud el Laboratorio Central de Salud Pública y el Laboratorio de Alimentos, son infrecuentemente reconocidos y pobremente valorados al momento de recibir la institución su asignación presupuestaria.

Hoy esta gran institución atraviesa una vez más un momento muy difícil en su larga y distinguida historia, debido a que no recibe los aportes financieros necesarios para llevar a cabo su vital contribución a la nación.  El edificio de administración, diseñado en 1926 para alojar a nuestra primera escuela de medicina, fue la contribución panameña que hizo al Gorgas posible y el edificio de laboratorios, construido hace más de 52 años, no pueden resistir más la creciente demanda de trabajo que generan las enfermedades transmisibles ya mencionadas.  Pero ahora se añade una nueva responsabilidad, y esta es la investigación de enfermedades no transmisibles como el cáncer, la hipertensión arterial, la diabetes, las enfermedades del sistema circulatorio, la obesidad, las enfermedades mentales y el impacto en la salud humana del medio ambiente, y los nocivos cambios de comportamiento que han ocurrido en nuestra sociedad.

Sufrimos de grandes inequidades, agobiantes problemas urbanos e inmensos retos asociados a cambios del clima como lo es la escasez de agua potable. Todos estos problemas compiten por un pedazo del presupuesto nacional.  Pero no podremos enfrentar estos retos y, a la  misma vez, dejar que se debilite cada día más este bastión que por   87 años nos ha defendido de tantos enemigos y que, de facto, es nuestro Instituto Nacional de Salud Pública.  Reconozcamos su valor no con palabras, sino con hechos, como lo hizo en un momento nuestro gran estadista y visionario el Dr. Belisario Porras, dándole el pequeño apoyo que necesita para que pueda continuar su indispensable contribución a la salud pública y al desarrollo nacional.

 

Jorge A. Motta

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Bioprospeción, Café Científico

Bioprespección, Café Científico.

La humanidad siempre ha utilizado plantas para su beneficio. Algunos ejemplos los encontramos en las bebidas como el te (hierba buena en los Mojitos), en medicamentos como la ephedra y el ricino y hasta en intercambio de valores con el cacao.

En Panamá, nuestros pueblos originarios fueron los primeros que estudiaron e hicieron parte de su tradicion el uso de plantas medicinales.

Probablemente el primer investigador de la era moderna nacido en el istmo fue el Dr. Sebastian Jose Lopez Ruiz quien estudio las propiedades del arbol de quina. Desafortunadamente su carrera se vio truncada por serias diferecias con el gran Jose Celestino Mutis.

En la segunda década del siglo 20 se empezo en Panamá el estudio sistemático del potencial biomédico presente en las plantas de nuesto país.

Estos estudios tienen un claro fundamento en que nuestros bosques y nuestros mares contienen una cantidad casi infinita de compuesto con actividad biologica que pudiera ser de gran beneficio a la humanidad.

Aquí quiero resarltar las importantes contribuciones en nuestro país durante las ultimas cuatro decadas de pioneros y de jovenes investrigadores como Mahabir Gupta, Mireya Correa, Pablo Solis, Eduardo Ortega, Luz Romero, Catherina Caballero, Todd Capson, William Gerwick, Alicia Ibañez y Phyllis Coley para mencionar algunos y me disculpo porque se que he dejado de mencionar a muchos otros que han contribuido de manera significativa al estudio de las plantas de nuesto pais.

Las instituciones y los programas a las cuales estos investigadores han estado asociados han sido principalmente la Universidad de Panama (Ciflorpan y el Herbario de Universidad de Panama), el Instituto Gorgas y el Instituto Smithsonian con el programa de ICBG.

No quiero tomar mas tiempo pero si reiterar que espacios de diálogo como este, refuerzan nuestro deseo de continuar fortaleciendo las capacidades nacionales en investigación bioprospectiva, manteniendo siempre un énfasis en la conservación y protección de nuestra biodiversidad y apuntando a descubrir compuesto de beneficio para la humanidad.

 

11/Jun/2015

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Biographical summary

Dr. Jorge A. Motta (MD, MPH) began his academic career at Georgetown University, then continued his post-graduate education at Yale University (MD,MPH), and completed his training in internal medicine and cardiology at Stanford University. For the past 38 years he has practiced cardiology in Panama. Dr. Motta served as Director of the Gorgas Memorial Research Institute from 2004 to 2008. He has occupied the positions of President of the Panamanian Academy of Medicine and Surgery, President of the Panamanian Association for the Advancement of Science and Governor of the Central American section of the American College of Physicians.  From 2009 to 2011 he chaired the Joint Committee of the Special Program for Research and Education on Neglected Infectious Diseases. He was awarded the James D. Bruce Memorial Award by the American College of Physicians in 2010, the President’s Global Leadership Award by the University of South Florida in 2014, and the University Prize 2014 which is the highest recognition given by the University of Panama. Motta is a researcher at the Gorgas Memorial Research Institute and has participated in more than forty publications in indexed journals. His recent research has focused on the genetic origin of the Panamanian population and epidemiological studies related to cardiovascular disease and cancer in Panama.  He is currently the National Secretary for Science and Technology for the Republic of Panama.

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Nuestro Reto

Nuestro reto.

Panamá nació en el medio de una explosión local de innovación en los campos de ingeniería y medicina asociada a la construcción del Canal. Desafortunadamente, pocos panameños participaron como líderes en el desarrollo de nuevos conocimientos científicos y tecnologías durante ese momento histórico. Posteriormente, durante varias generaciones, la ciencia, tecnología e innovación estuvieron limitadas por falta de capital humano y de instituciones que las estimularan y las hicieran crecer.

A pesar de estos antecedentes, en los últimos 14 años, el promedio anual del crecimiento económico de Panamá, ha sido aproximadamente 7.0%. Este singular crecimiento económico ha sido impulsado,  en buena medida,  por inversión en capital físico para la ampliación y modernización de infraestructuras.

Para seguir impulsando el desarrollo de nuestra economía, y que este sea sostenible a largo plazo,   se requiere más que capital físico.   Se requiere un mayor grado de inversión en capital humano, en investigación y desarrollo, en implementar buenas y transparentes políticas públicas y en el respeto a la ley que son las bases esenciales del desarrollo.

Durante las últimas dos décadas, aunque de manera muy limitada, han crecido los recursos destinados por el Estado al desarrollo de un sistema nacional de ciencia, tecnología e innovación. Esta inversión tiene como objetivo posicionar al Estado como un actor importante de este sistema, lograr una mayor participación de la empresa privada y construir un sistema abierto de innovación,   donde las barreras que impidan la colaboración entre los actores sean mínimas y donde exista una amplia difusión del conocimiento en la sociedad.

Todo esto nos debería de conducir a una visión de Estado enfocada a transformar nuestra sociedad en una sociedad basada en el conocimiento, con una misión de proveer acceso a excelente educación, a financiar proyectos de investigación y desarrollo, fortalecer la infraestructura científica, dar estímulos financieros apropiados que promuevan la innovación y abrir oportunidades de trabajo para que nuestros talentos retornen al país.

Actualmente Panamá tiene algunos sectores como logística y transporte, agricultura, biología y tecnologías de la información que han producido innovación y que cuentan con infraestructuras   y capacidades humanas sobre las cuales podríamos construir una economía competitiva impulsada por la innovación.

Pero la base es la educación.   Educación en todos los niveles es indispensable para lograr el capital humano necesario para poder expandir innovación en los sectores mencionados. Nuestra fuerza laboral tendrá que adquirir mayores y mejores conocimientos en ciencia, matemáticas y nuevas tecnologías que son los atributos necesarios para poder comprender, analizar y utilizar información que cambia rápidamente y constantemente convierte el futuro en el pasado.

No tener la capacidad de comprender, analizar y utilizar información es similar a introducir una tarjeta de crédito errada en un cajero automático. Ser un analfabeta en estas áreas es una desventaja y profundiza la inequidad. No enfrentar nuestra realidad educativa, como bien lo señala Ceirijido, nos llevará al “cognicidio” y a mas injusticia social.

Hemos hecho grandes inversiones en capital físico pero ahora nos toca invertir más en capital humano para potenciar la rentabilidad de los activos de Panamá. Pero nuestra meta, a final de cuentas, no debe de ser impulsar un crecimiento constante y desorganizado como lo hace una célula cancerosa, debe de ser crecer mas por inspiración que por transpiración y lograr un desarrollo nacional sostenible e inclusivo que pueda proveer rentabilidad social.

Considero que Panamá se encuentra en un punto de inflexión, donde nuestra economía podría empezar a desarrollarse por medio de innovación. Para alcanzar esta meta, será fundamental primero tener un mayor y sostenido apoyo financiero del Estado, que actualmente es menos del 0.2% del producto interno bruto, y convencer a la sociedad panameña que es esencial y no opcional transitar por el camino de la ciencia, tecnología e innovación.

Para nosotros este reto hoy es como para otros fue el construir una sociedad basada en conocimiento en medio de la devastación producida por guerras y pobreza, como Corea, Finlandia, y Singapur, que alcanzaron por este camino la prosperidad que hoy viven. Parecía un sueño inalcanzable pero siguiendo una visión clara, con mentes dedicadas, persistencia y presupuesto, lograron esta transformación en menos tiempo de lo que esperaban, hasta los creyentes.

Lo mismo podría ocurrir en Panamá.

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Hoja de Vida/CV

HOJA DE  VIDA

Jorge A. Motta Borrell, MD, MPH.

DATOS PERSONALES:

Fecha de nacimiento: Octubre 24, 1945
Lugar: Panamá, Panamá.
Ciudadanía: Panameño
Estado Civil: Casado.

Dirección: Edificio 205
Ciudad del Saber, Clayton
Panama, Panama
TEL: + 507-517-0197
FAX: + 507-6379-0871
Email: jmotta@senacyt.gob.pa

DATOS LABORALES ACTUALES:

• Secretario Nacional de Ciencia Tecnología e Innovación.

DIRECCIÓN DE CONTACTO DEL CENTRO DE INVESTIGACIÓN:

• Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (ICGES)
Ave. Justo Arosemena frente a la Alcaldía de Panamá
Tel. 527-4890/507-5926
igorgas@gorgas.gob.pa, http://www.gorgas.gob.pa

FORMACIÓN ACADÉMICA:

• Stanford University. Fellowship en Cardiología. 1975-1977
• Stanford University. Residencia en Medicina Interna. 1972-1975

• Yale University. Doctorado en Medicina. 1967-1972
Tesis de grado para Doctorado en Medicina:
Motta, J.A., Hemagglutination and Hemaglutination Inhibition of the Vesicular Stomatitis Group of Viruses.
• Yale School of Public Health. Maestría de Epidemiología 1970-1972

• Georgetown University. Biología. 1963-1966

EXPERIENCIA LABORAL:

• MINSA. Internado Rural. Chepo, Panamá. 1977 – 1978
• Internista y Cardiólogo. Hospital Gorgas. 1979 – 1997
• Director General, Instituto Conmemorativo Gorgas. 2004 – 2009
• Consultor de Cardiología y Medicina Interna.Cardiólogos Asociados de Panama. 1980– 2016

NOMBRAMIENTOS ASOCIADOS A INVESTIGACION:

• Asistente de Investigación.
Middle America Research Unit, Panamá. 1969-1972
• Asistente de Investigación.
Yale Arbovirus Research Unit. 1969-1972
• Research Associate. Smithsonian Tropical Research Institute. 1983-1985
• Investigador Asociado, Instituto Conmemorativo Gorgas 2009-2016

RESPONSIBILIDADES ADMINISTATIVAS.

• Chairman, ICU and Emergency Care Committee, Hospital Gorgas. 1980-1985
• Miembro, Executive Committee, Hospital Gorgas. 1992-1993
• Miembro, Radiation Control Committee, Hospital Gorgas. 1990-1995
• Jefe, Medicina Interna, Hospital Gorgas. 1993-1995
• Gobernador para la Región de Centro América y Panamá.
American College of Physicans. 1992-1996
• Miembro, International Activities Task Force,
American College of Physicians. 1992-1997
• Tesorero. Marbella Group Panamá. 1998-2005
• Presidente, Academia Panameña de Medicina y Cirugía. 2006-2008
• Miembro ad-hoc. Standing Comittee. UNICEF-UNDP–World Bank
WHO Programme for Research and Training in Tropical Diseases. 2006- 2009
• Miembro. WHO Research Strategy External Reference Group. 2007- 2009
• Chair Joint Commission Board, UNICEF – UNDP – World Bank –
WHO Programme for Research and Training in Tropical Diseases. 2009- 2011
• Jefe del Departamento de Medicina, Hospital Punta Pacífica. 2013- 2014
• Presidente Asociación Panameña para el Avance de la Ciencia. 2011 -2014

RECONOCIMIENTOS ACADEMICOS:

Premio Universidad. Universidad de Panama 2014
University of South Florida the President’s Global Leadership Award 2014
Master of the American College of Physicians. 2011
American College of Physicians James D. Bruce Memorial Award for
Distinguished Contributions in Preventive Medicine. 2010
Instituto Conmemorativo Gorgas. Medalla Gorgas 2009
Physician Laureate, American College of Physicians 2003
Order of the Military Medical Merit # 3977, 1995
Commander’s Commendation for Civilian Service. Gorgas Army Hospital. 1984

PRODUCCIÓN CIENTÍFICA:

REVISTAS INDEXADAS

Castro F, Zúñiga J, Higuera G, Carrinón Donderis M, Gómez B, Motta J (2016) Indigenous Ethnicity and Low Maternal Education Are Associated with Delayed Diagnosis and Mortality in Infants with Congenital Heart Defects in Panama. PLoS ONE 11(9): PMID:27648568

Zuñiga J, MD, Tarajia M, MD, Herrera V, MSc, Urriola W, MSc, Gomez B, MSc, and Motta J, MD.  Assessment of the Possible Association of Air Pollutants PM10, O3, NO2 With an Increase in Cardiovascular, Respiratory, and Diabetes Mortality in Panama City. A 2003 to 2013 data analysis. Medicine (Baltimore). 2016 Jan; 95( 2) PMID: 26765444

Grugni V, Battaglia V, Perego UA, Raveane A, Lancioni H, Olivieri A, et al. Exploring the Y Chromosomal Ancestry of Modern Panamanians. PLoS ONE . 2015. 10(12) PMID: 26636572

Mc Donald A, Bradshaw R, Fontes F, Mendoza E, Motta J, Cumbrera A, Cruz C. Prevalence of obesity in panama: some risk factors and associated diseases. BMC Public Health 2015, 15 (1075) PMID: 26489845

Michael Politis, Gladys Higuera, MS, Lissette Raquel Chang, MD, MSPH, Beatriz Gomez, MSC, Juan Bares, MD, and Jorge Motta, MD, MPH. Trend Analysis of Cancer Mortality and Incidence in Panama, Using Joinpoint Regression Analysis. Medicine 2015 June; 94, (24). PMID: 26091467

Mc Donald Posso AJ1, Motta Borrel JA, Fontes F, Cruz Gonzalez CE, Pachón Burgos AA, Cumbrera Ortega A. High Blood Pressure in Panama: Prevalence, Sociodemographic and Biologic Profile, Treatment, and Control (STROBE). Medicine (Baltimore). 2014 Nov;93 (22).

Sasson M, Lee M, Jan C, Fontes F, Motta J (2014) Prevalence and Associated Factors of Obesity among Panamanian Adults. 1982–2010. PLoS One. 2014 9(3) PMID: 24621825

Jan C, Lee M, Roa R, Herrera V, Politis M, Motta, J. (2014) The Association of Tobacco Control Policies and the Risk of Acute Myocardial Infarction Using Hospital Admissions Data. PLoS ONE. 2014 9(2) PMID: 24520421

Motta JA, Ortega-Paz LG, Gordón CA, Gómez B, Castillo E, Herrera Ballesteros V, et al. Diabetes mortality in Panama and related biological and socioeconomic risk factors. Rev Panam Salud Publica. 2013; 34(2):114–20. PunMed PMID: 24096976

Ortiz A, Capitan Z, Mendoza Y, Cisneros J, Moreno B, Zaldivar Y, Garcia M, Smith RE, Motta JA, Pascale JM. Simple, specific molecular typing of dengue virus isolates using one-step RT-PCR and restriction fragment length polymorphism. Journal of Virological Methods. 2012 October; 185 (1):129–135. PubMed PMID: 22766181.

Perego UA, Lancioni H, Tribaldos M, Angerhofer N, Ekins JE, Olivieri A, Woodward SR, Pascale JM, Cooke R, Motta J, Achilli A. Decrypting the mitochondrial gene pool of modern panamanians. PLoS One. 2012;7 (6):e38337. PubMed PMID: 22675545.

Bermúdez SE, Eremeeva ME, Karpathy SE, Samudio F, Zambrano ML, Zaldivar Y, Motta JA, Dasch GA. Detection and identification of rickettsial agents in ticks from domestic mammals in eastern Panama. J Med Entomol. 2009 Jul;46(4):856-61.PubMed PMID: 19645289.

Eremeeva ME, Karpathy SE, Levin ML, Caballero CM, Bermudez S, Dasch GA, Motta JA. Spotted fever rickettsiae, Ehrlichia and Anaplasma, in ticks from peridomestic environments in Panama. Clin Microbiol Infect. 2009 May 18. PubMed PMID: 19456809.

Rentz ED, Lewis L, Mujica OJ, Barr DB, Schier JG, Weerasekera G, Kuklenyik P, McGeehin M, Osterloh J, Wamsley J, Lum W, Alleyne C, Sosa N, Motta J, Rubi C. Outbreak of acute renal failure in Panama in 2006: a case-control study. Bull World Health Organ. 2008 Oct;86 (10): 749-56. PubMed PMID: 18949211

I. Landires , J Pascale , J Motta.: The position of the mutation within the LMNA gene determines the type and extent of tissue involvement in laminopathies. Clin Genet. 2007 Jun ; 71 (6):592-3. 2007.

Bayard V, Chamorro F, Motta J, Hollenberg NK. Does flavanol intake influence mortality from nitric oxide-dependent processes? Ischemic heart disease, stroke, diabetes mellitus, and cancer in Panama. Int J Med Sci. 2007 Jan 27;4(1):53-8. PubMed PMID: 17299579; PubMed Central PMCID: PMC1796954.

Rodríguez A, Motta J, Pichel D, Nuñez P, Arrocha A, Calzada N. Cardiac insufficiency and B-blockers. Rev Med Panama. 1998 Sep;23(2):6-9. PubMed PMID: 11214559.

Rodríguez A, Pichel D, Arrocha JA, Motta J, Núñez P, Patiño F, Ospina V, Morales A. Correlation between myocardial perfusion and coronary angiography. Rev Med Panama. 1998 Sep;23(2):23-6. PubMed PMID: 11214556.

Rodríguez A, Pichel D, Núñez P, Arrocha A, Motta J. Rescue angioplasty. Rev Med Panama. 1997 Jan;22(1):45-56. Review. PubMed PMID: 9805094.

Pichel DR, Rodríguez AJ, Motta J, Núñez P, Arrocha JA. Transesophageal echocardiography in Panamá. Experience in 30 months. Rev Med Panama. 1996 Jan-May;21(1-2):11-7 PubMed PMID: 8966233.

Rodríguez A, Pichell D, Núñez P, Arrocha A, Motta J. Complex and multiple vessel angioplasty. Rev Med Panama. 1995 Sep;20(3):72-8. PubMed PMID: 8668823.

Chen LF, Motta J, Navarro D. Myocardial perfusion studies during exertion and rest performed at the Hospital Militar Gorgas (HMG). Rev Med Panama. 1994 Sep;19(3):140-6. PubMed PMID: 7746896.

Motta JA, Martín R. The usefulness of Doppler in evaluating heart murmurs. Rev Med Panama. 1993 Sep;18(3):178-84. PubMed PMID: 8146344.

Motta J. Radioventriculography during exercise in the diagnosis and management of patients with coronary disease. Rev Med Panama. 1991 May;16(2):98-104. PubMed PMID: 1924907.

Núñez P, Motta J, Arrocha A, Soto V. Intravenous thrombolytic therapy in acute infarct of the myocardium. Rev Med Panama. 1989 Jan;14(1):16-25. PubMed PMID: 2499016.

Motta J. Familial dilated cardiomyopathy in Panama. Rev Med Panama. 1988 Sep;13(3):144-52. PubMed PMID: 3238067.

Rubinoff, I., Graham, J., Motta.: Diving of the Sea Snake Pelamis Platurus in the Gulf of Panama II: Horizontal Movement Patterns. Marine Biology 97(2): 157-164, 1988.

Graham, J., Gee, H., Motta, J., Rubinoff, I.:Subsurface Buoyancy Regulation by the Sea Snake Pelamis Platurus. Physiol. Zool. 60 (2): 251-261, 1987.

Graham, J., Lovell, W., Rubinoff, I., Motta, J.: Surface and Subsurface Swimming of the Sea Snake Pelamis Platurus. J. Exp. Biol. 127: 27-44, 1987.

Rubinoff, I., Graham, J.B., Motta, J.: Diving of the Sea Snake Pelamis Platurus in the Gulf of Panama I: Dive Depth and Duration. Marine Biology. 91: 181-191, 1986.

Guilleminault C, Motta J, Mihm F, Melvin K. Obstructive sleep apnea and cardiac index. Chest. 1986 Mar;89(3):331-4. PubMed PMID: 3948544.

Motta J, Guilleminault C. Cardiac dysfunction during sleep. Ann Clin Res. 1985;17 (5):190-8. Review. PubMed PMID: 3909913.

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Guilleminault C, Simmons FB, Motta J, Cummiskey J, Rosekind M, Schroeder JS, Dement WC. Obstructive sleep apnea syndrome and tracheostomy. Long-term follow-up experience. Arch Intern Med. 1981 Jul;141(8):985-8. PubMed PMID: 7247605.

Motta JA, Filós Díaz JA, Young RV. Obstructive apnea during sleep. Presentation of a case. Rev Med Panama. 1981 May;6(2):133-9. PubMed PMID: 7268062.

Guilleminault C, Cummiskey J, Motta J. Chronic obstructive airflow disease and sleep studies. Am Rev Respir Dis. 1980 Sep;122(3):397-406. PubMed PMID:7416615.

Valdez RS, Motta JA, London E, Martin RP, Haskell WL, Farquhar JW, Popp RL, Horlick L. Evaluation of the echocardiogram as an epidemiologic tool in an asymptomatic population. Circulation. 1979 Oct; 60(4):921-9. PubMed PMID: 476895.

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Motta J, Guilleminault C, Schroeder JS, Dement WC. Tracheostomy and hemodynamic changes in sleep-inducing apnea. Ann Intern Med. 1978 Oct;89(4):454-8. PubMed PMID: 697223.

Guilleminault C, Cummiskey J, Motta J, Lynne-Davies P. Respiratory and hemodynamic study during wakefulness and sleep in myotonic dystrophy. Sleep. 1978 Sep;1(1):19-31. PubMed PMID: 227021.

Kleiman JH, Motta J, London E, Pennell JP, Popp RL. Pericardial effusions in patients with end-stage renal disease. Br Heart J. 1978 Feb;40(2):190-3. PubMed PMID: 637968.

COLABORACIONES PUBLICADAS EN REVISTAS MÉDICAS. 

NCD Risk Factor Collaboration. Worldwide trends in blood pressure from 1975 to 2015: a pooled analysis of 1479 population-based measurement studies with 19·1 million participants. Lancet, 2016; 6736: 31919- 5

NCD Risk Factor Collaboration. Worldwide trends in diabetes since 1980: a pooled analysis of 751 population-based studies with 4·4 million participants. Lancet, 2016; 387: 1513–30

NCD Risk Factor Collaboration.  Trends in adult body-mass index in 200 countries from 1975 to 2014: a pooled analysis of 1698 population-based measurement studies with 19·2 million participants. The Lancet, 2016; 10026: 1377 -1396.

NCD Risk Factor Collaboration (NCD-RisC). A century of trends in adult human height. Elife. 2016 Jul 26;5. pii: e13410. doi: 10.7554/eLife.13410. PMID: 27458798

OTROS TRABAJOS PUBLICADOS EN REVISTAS MÉDICAS. 

A. Rodríguez, N. Calzada, P. Núñez, D. Pichel, J. Motta, A. Arrocha. Angioplastía primaria en el manejo del infarto agudo al miocardio, experiencia inicial en Panama. Revista Costarricense de Cardiología, Vol. 2, No. 3, 19-28, Septiembre-Diciembre 2000.

Antonio Rodríguez, Percy Núñez, Norberto Calzada, Jorge Motta, Daniel Pichel, Alberto Arrocha. Balon de contrapulsacion intra-aortico (BCIA), una alternativa en el manejo del paciente cardiológico criticamente enfermo. Revista Costarricense de Cardiología, Vol. 2, No. 2, 25-33, Mayo-Agosto 2000.

Antonio Rodríguez, Percy Núñez, , Daniel Pichel, Jorge Motta, Alberto Arrocha, Norberto Calzada. Estudios de Perfusión en Cardiología, un enfoque clínico. Revista Costarricense de Cardiología, Vol. 2, No. 1, 47-56, Enero-Abril 2000.

Antonio Rodríguez, Norberto Calzada, Daniel Pichel, Percy Núñez, Alberto Arrocha, Jorge Motta. S Síndromes Coronarios Agudos e Inhibidores de las Glicoproteinas IIb/IIIa Revista Costarricense de Cardiología, Vol. 1, No. 1, 22-27, Septiembre 1999.

Antonio Rodriguez, Daniel R. Pichel, Jorge Motta, Percy Nuñez, Alberto Arrocha
Estudio de correlación entre eco-dobutamina y sesamibi en la cardiopatia isquémica. Acta Medica Costarricense, 40 (Supl. 1) 1998.

Antonio Rodriguez, Daniel R. Pichel, Jorge Motta, Percy Nuñez, Alberto Arrocha
Beta bloqueadores en insuficiencia cardiaca. Acta Médica Costarricense, 40(Supl 1) 1998.

Daniel R. Pichel, Jorge Motta, Bernardo Quintero, Jorge L. Ochoa, Antonio Rodríguez, Percy Nuñez, Alberto Arrocha. Trombolisis intravenosa en un niño de 10 meses con infarto del miocardio: reporte de un caso. Acta Médica Costarricense, 40(Supl. 1), 1998.

ABSTRACTOS

Motta J, Gordon C, Gomez B, Castillo E, Ballesteros V.H. Seasonal patterns of mortality from cardiovascular diseases in Panama. Circulation. 2012, 125: 164, 2012.

Motta J, Gordon C, Gomez B, Ballesteros V.H, Eva Castillo E. Comparison Of The Mortality Caused By Cerebrovascular Disease And Ischemic Heart Disease In Panama From 2001 To 2009, Its Relationship To Gender And Cardiovascular Risk Factors. Stroke 2012, 43: 2758, 2012.

Motta J, Gordon C, Gomez B, Castillo E, Ballesteros V.H. Estimation of the mortality caused by diabetes mellitus in Panama and its relation to gender and cardiovascular risk factors. Tropical Medicine and International Health. 2011, October; Vol.16, Suplement I, 327.

Diagnostico Visual. Bernardo Quintero, Daniel Pichel, Jorge Motta. Revista Pediátrica de Panamá, 26(2) 1. 1997.

Haskell, W., Stern, M,. Motta, J.: Cardiovascular Risk Factors in Joggers Versus Nonjoggers. Medicine and Science in Sports 9: 1, 1977.

Motta, J., Valdez, R., Popp, R: Septal Motion and Thickening in Significant Left Anterior Descending Coronary Artery Disease. Circulation 54: 84, 1976.

Motta, J., Haskell, W., Stern, M.: Submaximal Exercise Testing in a Random and High Lipid Sample from Three Northern California Communities. Circulation 50: 115, 1974.

REPORTES DE ESTUDIOS NACIONALES.

Motta J, Zuñiga J, Castro F, Higuera, G, Carrion MT, Gomez, B. Situación actual de las cardiopatías congénitas en Panamá. 2009 -2014. 2015, ISBN 978-9962-08-8

Motta J, et al. Análisis de la mortalidad producida por enfermedades circulatorias y diabetes en Panama y sus factores de riesgo. 2013 http://www.researchgate.net/…/d912f50cf21295e27c.pdf.  PowerPoint: http://www.acponline.org/about_acp/chapters/central/mortalidad.pdf

Mc Donald A, Motta J, Roa R, Fontes F, et al. Prevalencia de factores de riesgo asociados a enfermedad cardiovascular en la población adulta de 18 años y mas en las provincias de Panama y Colon. 2010. ISBN 976-9962-8935-85.
http://www.gorgas.gob.pa/index.php?option=com_content&view=article&id=73&Itemid=132&lang=en

Motta J, Carlos Gordón C, Gómez B, Valdés P. Factores de riesgo relacionados con la elevada incidencia de cáncer registrada en el corregimiento de La Represa, distrito de La Chorrera, provincia de, durante el período 2001- 2005: Estudio de línea base, 2009. http://bases.bireme.br. Id. 536286.

CAPITULOS EN LIBROS

Motta, J., Guilleminault, C.: Effects of Oxigen Adinistration in Sleep Induced Apnea. In Guilleinault , C., Dement, W. (Eds.), Sleep Apnea Syndromes. New York: Alan R. Liss, Inc., 1978, pp 137-144.

Schroeder, J., Motta, J., Guilleminault, C.: Hemodynamic studies in Sleep Apnea. In Guilleinault , C., Dement, W. (Eds.), Sleep Apnea Syndromes. New York: Alan R. Liss, Inc., 1978, pp 177-196.

Tilkian, A., Motta, J., Guilleminault, C.: Cardiac Arrhythmias in Sleep Apnea. In Guilleminault, C., Dement, W. (Eds.). Sleep Apnea Syndromes. New York: Alan R. Liss, Inc., 1978, pp 197-210.

Guilleminault, C., Motta, J.: Sleep Apnea Syndrome as a Longterm Sequelae of Poliomyelitis. In Guilleminault, C., Dement, W. (Eds.), Sleep Apnea Syndromes. New York: Alan R. Liss, Inc., 1978, pp 309-315.

EDITORIALES Y OTROS ESCRITOS.

Motta, J.: Ecología de Un Bosque Tropical, Ciclos Ocasionales y Cambios a Largo Plazo. Revista Médica de Panamá, 17 (2) 67-69 1992.

Motta JA. The Earl Silas Tupper Research and Conference Center. Rev Med Panama. 1992 May;17(2):150-1. PubMed PMID: 1620897.

Motta, J.: Juan Carlos Findlay. La Prensa. Diciembre 4, 2007.

Motta, J.: Razas, un concepto no un hecho. La Prensa. Abril 2010

DOCENCIA Y/O FORMACIÓN DE RECURSO HUMANO:

• Asistente de Cátedra, Universidad de Panamá. 1980-1983.
• Advanced Cardiac Life Support Affiliate National Faculty
Military Training Network. 1985-1995.
• Advanced Trauma Life Support Instructor, 1984-1989.
• Profesor Clínico de Medicina, Universidad de Panamá. 1994-2003.

MEMBRESÍAS:

• American College of Physicians, Master. 1982
• American College of Cardiology, Fellow. 1984
• Academia Panameña de Medicina y Cirugía, ex presidente. 1982
• Asociación Panameña para el Avance de la Ciencia, presidente. 2012

GESTIÓN PROYECTOS y FINANCIAMIENTO:

1. Desarrollo de un Sistema de Indicadores para el análisis de la mortalidad por enfermedades circulatorias en Panamá, en base al uso de Tecnologías de Información Geográfica. Investigador principal. Años: 2001- 2004 y 2006- 2009. Soporte obtenido de la Secretaria de Ciencia y Tecnología de Panamá Convocatoria de Fomento a la Investigación y Desarrollo (I+D)

2. Determinación de posibles biomarcadores para diagnosticar el riesgo del paciente a padecer de miocardiopatía dilatada causada por mutación del gen que codifica para las proteínas de membrana nuclear lamina A/C. Soporte obtenido de la Secretaria de Ciencia y Tecnología de Panamá Convocatoria de Fomento a la Investigación y Desarrollo (I+D)

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Dr. Jorge Motta. Biografía.

Biografía

El Dr. Jorge A. Motta estudió biología en la Universidad de Georgetown y obtuvo su Maestría en Salud Pública y Doctorado en Medicina de la Universidad de Yale. Completó su formación en medicina interna y cardiología en la Universidad de Stanford. Por los últimos 38 años ha practicado cardiología en Panamá.

El Dr. Motta practicó en el Hospital Gorgas por 20 años, fue Director General del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud durante los años 2004-2008 y también presidió del 2009 al 2011 la Comisión Conjunta del Programa Especial para la Investigación y Educación sobre Enfermedades Infecciosas Desatendidas, conocida como TDR, auspiciada por la OMS, UNDP, UNICEF y el BM. Ha sido Presidente de la Academia Panameña de Medicina y Cirugía, y Gobernador para Centroamérica del American College of Physicians. Desde el 2011 preside la Asociación Panameña para el Avance de la Ciencia.

En el 2010 recibió del American College of Physicians el premio James D. Bruce Memorial Award otorgado a médicos que hayan contribuido de manera significativa a la medicina preventiva. En abril del 2011 fue nombrado Master del American College of Physicians y en este año recibió el President’s Global Leadership Award de la Universidad del Sur de la Florida.

El Dr. Motta tiene más de 40 trabajos publicados en revistas indexadas y capítulos en libros. Sus intereses en investigación se han extendido desde estudios de la fisiología del buceo de la serpiente marina Pelamis platurus con el Dr. Ira Rubinoff del Instituto Smithsonian, a trabajos sobre los efectos circulatorios de la apnea del sueño con los doctores William Dement y Christian Guilleminault de la Universidad de Stanford, a la identificaron una mutación específica de la proteína lamina, que es responsable de una cardiomiopatía dilatada familiar en Panamá, trabajo hecho en colaboración con la Dra. Christine Seidmand genetista de la Universidad de Harvard

Su trabajo de investigación se ha enfocado en los últimos años en estudios sobre el efecto del cacao en la salud cardiovascular, en el origen genético de la población panameña, en estudios epidemiológicos sobre factores de riesgo y mortalidad de las enfermedades cardiovasculares en Panamá y en estudios sobre la epidemiología del cáncer en Panamá.

Actualmente el Dr. Motta es el Secretario Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación de Panamá.

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Canal de Panama. Recordando la contribución de la salud publica a los 100 años de su inauguración

Video: http://vimeo.com/m/97054112

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